Llegas, oh
Muerte, con corona.
Llegas
andando sigilosa en la noche
pavor
sembrando ante tan inesperada suerte.
Has venido,
oh Muerte Coronada.
Has surgido
vestida de violeta y malva
con tus ojos
de atardecer o de alba.
Has venido,
oh Muerte Coronada,
como ave
nocturna, callada y sin avisar.
Me has
señalado una barca,
una barca
varada en la orilla del mar
frente a la
línea del Horizonte
donde las
gaviotas se pierden.
Ahí entre el
cielo y el mar
me hablarán
mis silencios
y las
palabras calladas
todas se
expresarán.
En la lejanía
del Horizonte
las lágrimas
de pena o de alegría
en sus aguas
se perderán
Ahí será el
misterioso encuentro
entre la
Humanidad y la Eternidad.
Ahí a todos
os volveré a abrazar.

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