lunes, 31 de diciembre de 2018

LOS OLORES DE LAS HORAS.



La noche rutilante huele a estrellas
y hace perfumada la nostalgia.
Nostalgia de los olores perdidos
en el Laberinto del Tiempo.

El olor primordial del bosque
tras la lluvia.
El olor a yodo y sal en la orilla del mar
tras el temporal.
El olor cálido del heno en el establo
de las vacas.
El olor a hierba cortada de los jardines
al amanecer.

El olor a leña de las chimeneas de pueblo
en inviernos con nieve.
El olor del pan recién horneado.
El olor a pino en casa que emana
del Árbol de Navidad.
El olor a castañas asadas en otoño
en cada esquina de la ciudad.

El olor a violetas de prado en la primavera
de Parma.
El olor a azahar en la Semana Santa
de Córdoba.
El olor a jazmín en los jardines
en la Alhambra de Granada.

El olor dulce a leche y borotalco
de los recién nacidos.
El olor a chocolate en las manos
de los niños.
El olor a papel de los libros.
El olor polvoriento de las bibliotecas.

Esos son los olores de la vida recordada
inmersos en nuestros sentidos.


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